0

De la lluvia y otras impertinencias (Parte I)

Supongo que el tiempo también tiene algo de culpa. Dicen que hay gente que siente la lluvia, mientras que otros simplemente se mojan. Personalmente, nunca he sido muy partidario de los días lluviosos, a pesar de tanto sentimiento.

Las noches, sin embargo, se pueden salvar; sobre todo si son de sofá, película y manta. A partir de ahí, cualquier extra, aunque innecesario, se agradece. Ya sea un bol de palomitas y luz tenue o la mejor de las compañías.

Pensándolo bien, hay incluso más ocasiones en las que la lluvia es perfectamente tolerable. Sentados en algún pub con una copa de vino o un cóctel en la mano, manteniendo una agradable conversación o comiéndonos a besos. También conduciendo hacia, por ejemplo, un bonito pueblo del norte; haciendo honor al dicho de que la felicidad es el camino y no el destino. Pero que no llueva muy fuerte, o sí, y que nos toque parar en la primera estación de servicio y reírnos pensando en la que nos hemos metido. Podría ser pasable hasta una de las tan típicas lluvias veraniegas. Que nos pillase de camino a casa en mitad de algún paseo, pero que no haga frío, por favor, que para eso es verano.

Sergio Ferrer

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *