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Destino Erasmus, ¿por qué Helsinki?

 

Continuando mi anterior entrada en la que tenía claro que quería irme de erasmus, venía mi siguiente paso, elegir destino. Supongo que aquí cada uno tiene sus criterios, por eso hay tanta variedad, por eso hay destinos que cogen otras personas que ni se te pasarían por la cabeza.

Un factor que puede parecer fundamental es el clima. Podía buscar algo similar como Italia, Portugal, Grecia; pero como comenté, quería un buen cambio, así que pensé en algo más extremo. Y ahí estaba Finlandia, ese país que siempre me había llamado la atención. Siempre en los tops de los rankings de educación, sin problemas financieros aparentes, siempre tan al margen, tan pocas noticias llegan de allí. Es como si fueran un mundo aparte.

Luego entró en mi decisión otro de los factores fundamentales, el dinero. Es triste, pero es así. Y ahí fue cuando decidí que si no quería hacer demasiado gasto mejor no ir a Finlandia ya que el nivel de vida era más caro que aquí (como en la mayoría de países desarrollados de Europa). Entonces empecé a buscar entre los países del Este. Miré Polonia, la gente hablaba muy bien y decían que Varsovia era una gran ciudad para un erasmus, llena de estudiantes y a precios de risa. Tras mucho informarme y meditar acabé decidiendo que ese sería mi destino, la ciudad universitaria por excelencia de Polonia.

Y ahí entró el tercer factor, uno que muchas veces ni se nos pasa por la cabeza, las convalidaciones de asignaturas. Un pequeño detalle que hizo que tuviera que rechazar Varsovia una vez ya elegido y pensar en un nuevo destino, ya que Helsinki estaba cogido provisionalmente después de esto y tenía que decidir algo en un máximo de 24h. Esa tarde pasé mirando muchos destinos. En Irlanda estaba Dublín, que no me acababa de convencer por los precios de la vida en la ciudad. De Inglaterra me convencía Sheffield, pero me pedían justificar unos conocimientos de inglés con unos títulos que ni tenía ni iba a conseguir de un día para otro. No quería Italia, quería un cambio, pero también miré un poco y no me acabó de convencer más allá de la fiesta y el desfase. Rumanía, Hungría y demás países por el estilo descartados también. Ya solo me quedaba seguir mirando por los países nórdicos otras ciudades. Noruega y Suecia eran caras, muy caras, de hecho consideran a Finlandia la hermana pobre, así que pensé que aunque me jodiera (porque prefería estar en la capital), Oulu podría ser una buena decisión. Y me fui a dormir.

A la mañana siguiente me enteré de que finalmente quedaba libre la plaza de Helsinki y todo volvió a su principio. Ya sabía que me iba a ir ahí, con el gasto que ello supone y lo ahorrador que me va a tocar ser. Al menos tengo el consuelo de estar en uno de los países más prósperos de Europa, en una gran universidad (y sin problemas de convalidaciones) y, tal y como deseaba, disfrutar de unas costumbres alejadas a las de aquí. ¡Y tiene playa!

Sergio Ferrer

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