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Erasmus, ¿por qué?

Para ser sincero, cuando entré en la universidad no llevaba ninguna idea de irme de Erasmus. Vivía muy a gusto en Valencia y sabía que iba a estudiar aquí, cerca de casa, ¿qué más quería? Sí, me gustaba viajar, no tanto como ahora, pero me gustaba; sin embargo, la idea de pasar un año fuera no era lo que más me apetecía en aquel momento.

Por otro lado, aunque suene lamentable, mientras he tenido pareja tampoco me ha apetecido irme fuera. Sé que no es lo “correcto”,  ni siquiera es lo que quizá yo aconsejaría, pero que le voy a hacer, me gusta la proximidad y me sentía bien aquí. Sí me he llegado a plantear ir de erasmus al mismo lugar que la otra persona, ya que la verdad a mí era algo que me daba bastante igual.

Pero como todos sabemos, la gente cambia, empezamos a sentir diferente, a pensar diferente y seguimos con las mismas ganas de saciar nuestras necesidades y satisfacer nuestros deseos, aunque sean otros y no los mismos de antes. En mi caso, este cambio ha sido sentirme saturado. Ya empezaba a estar un poco cansado de Valencia, siempre los mismos sitios, siempre la misma gente (aclarando que conozco y comparto mi vida con gente maravillosa, pero también conozco y comparto mi vida con tanta gente que me resulta tan completamente indiferente que…); me gusta Valencia, pero necesito un cambio de aires, conocer gente nueva y vivir nuevas experiencias. Quiero algo como lo de San Francisco pero a lo grande y un Erasmus es la mejor oportunidad que tengo para conseguirlo.

Sé que va a ser un año en el que muchas cosas van a cambiar. No sé lo que me deparará un año alejado de aquí, pero sé que lo voy a coger con muchas ganas y que por el momento eso me basta.

Sergio Ferrer

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