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Mi aventura Samsung (I)

Mi aventura con Samsung empieza hace unos tres años. Por aquel entonces había comprado un televisor de esta marca que funcionaba estupendamente. Al tiempo me vi en la necesidad de cambiar de móvil y pensé en comprarme un móvil que estaba teniendo mucho boom por aquel entonces y me salía bastante bien con una portabilidad a Orange (estos son tema aparte), el famoso Samsung F480.

Pues bien, a los 15 días, y sin explicación aparente, el móvil deja de leer tarjetas SD. Lo llevo a Orange para que lo lleven al servicio técnico y espero que todo se solucione pronto, ya que tengo dos años de garantía. Al mes, y tras pasarme varias veces insistiendo para saber qué pasaba con mi móvil me lo devuelven, sin arreglar, alegando que había sido yo quien lo había roto de un golpe. ¿En qué se basan exactamente para dictaminar eso?  Mi primer móvil táctil, al que había cuidado como nunca antes a otro móvil se estropea y me dicen que es culpa mía. Eso sí, me ofrecían una solución, arreglarlo por el módico precio de 350€ (el móvil me había costado 150€ con permanencia de 18 meses). La rabia me podía. Hoja de reclamaciones y a la oficina del consumidor.

Pasa mucho tiempo y me responden que no van a pagar, porque según el servicio técnico de Samsung yo le había dado un golpe. En serio, ¿en qué se basan? El móvil no tenía ni una marca, ni un solo golpe. Pero claro, como ellos son los especialistas y dicen eso, ahí queda todo, sin ninguna prueba ni demostración de lo que dicen.

Salgo con mucha más rabia y consigo malvender el móvil una semana después. Con el dinero que me saco de la venta y poniendo un buen pellizco de mi bolsillo me compro un Nokia N85, una auténtica maravilla para mi gusto. Llevaba Wifi, funcionaba rápido (a pesar de todas las quejas que recibió Symbian en su día, a mí me encantaba), hacía todo lo que tenía que hacer, tenía teclado físico, cosa que agradecía (en aquel momento no me había acostumbrado a los teclados táctiles, y creo que hoy en día aún tampoco, jaja) y un largo etcétera.

Así que allí empezó mi camino con el N85, con 15 o 16 meses por delante de permanencia con Orange, jurando que nunca más compraría un Samsung (refiriéndome a la sección móvil, televisiones me compré otra al tiempo y funciona de maravilla, a la vieja se le fastidiaron los controles táctiles y tardaba en encenderse pero se pudo arreglar, no fue barato, pero volvió a ir bien).

Y de ahí daremos un salto al fin de mi permanencia con Orange y la elección de un nuevo móvil, pero eso en el siguiente artículo.

Sergio Ferrer

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