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Mi pisito en Helsinki

Ya llevo dos semanas aquí y no había escrito nada todavía. Realmente estaba esperando a asentarme un poco en la ciudad y conocer algo mejor cómo funciona todo para poder describir la situación desde un punto de vista más acertado.

La verdad es que lo primero que pensé cuando me dieron el piso es “Me cagüen to’, que lejos del mundo”. Para que os hagáis una idea:

La A es donde tengo mi casa, en el “maravilloso” barrio de Kannelmäki. Y digo maravilloso porque hay niños de 13 o 14 años fumando por las calles y candados de bici cortados por el suelo, por todo lo demás no me disgusta. La B es donde está la universidad y Helsinki centro vendría a ser lo que hay dentro de la elipse verde (ahí está Domus, la residencia de estudiantes mejor colocada, al lado del centro y la zona de marcha, y sus generosos huéspedes que nos invitan a dormir cuando las noches se alargan). Sí, al principio piensas, estoy a tomar por culo de todo (lo siento por la expresión). Luego descubres que el tren al centro tan solo tarda 15 minutos y que el bus a la universidad hace que estés allí en unos 25 o 30 minutos y la cosa no pinta tan mal.

Lo que viene siendo el propio piso está bastante bien. Es amplio, tres habitaciones (una para cada uno), ducha, baño, cocina y comedor. En mi opinión, faltan un par de buenos sofás para poder amenizar las estancias en el comedor y hacerlo más saloncito, pero bueno, no está mal. Esto vendría siendo un plano del piso, mi habitación es lo que aquí es la H3:

La habitación es muy amplia, lo que permite acoger invitados que quieran venir a verme (cejas cejas amigos españoles…). Además ya hay por aquí varios colchones hinchables para hacer más llevadera la estancia. La posición de los enchufes no deja mucha opción a redistribuir la habitación y se pierde bastante espacio, pero mientras no hay invitados no importa demasiado. Luego se supone que hay calefacción, pero de momento no la han encendido y se ha notado estos días atrás que han sido fresquitos y no se podía estar sin sudadera para no helarse.

Y por último, para rematar la entrada, una foto de mi comedor a la hora del desayuno en uno de esos pocos días soleados que hemos tenido. Así rememoro, que nos espera una semanita de lluvias (lo bueno es que llueve poco rato):

Y esto son las vistas desde la ventana:

Y hasta aquí la entrada de hoy. A ver si cojo el ritmo y os deslumbro con más y mejores entradas.

Sergio Ferrer

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