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Ser buena persona no depende del caracter

Son palabras de Avishai Margalit en entrevista con Joan Vergés.


En la mayoría de los casos las personas reaccionan ante las situaciones. Le pondré un famoso ejemplo de lo que quiero decir. Hace muchos años, en Princeton, escogieron a algunas personas de un seminario religioso y les dijeron que tenían que ir a dar una conferencia sobre la parábola del buen samaritano. A la mitad de ellos les dijeron que tenían que irse enseguida a dar la conferencia. A la otra mitad, les dijeron que todavía tenían tiempo. En el camino que conducía al lugar en el que supuestamente se hacía la conferencia, había una persona estirada en el suelo que, en apariencia, necesitaba ayuda. Aquellos que tenían tiempo suficiente, la ayudaron, fueron buenos samaritanos. Aquellos que no tenían tiempo, no le prestaron ninguna atención. Bien, se trata de una manipulación trivial, pero enseña que ser un buen samaritano o no serlo no depende del carácter. Si tienes tiempo libre y no estás sometido a presión, puedes comportarte como tal; si no es así, no. Cómo reaccionamos ante una situación no depende del carácter. Piense, por ejemplo, en el hecho de ser valiente: serás valiente en una situación pero no en otra; no hay nadie valiente en cualquier situación. Los socialdemócratas han sabido ver la importancia de eso. En Escandinavia, la gente se comporta mejor, pero no porque sean mejores personas, sino por las circunstancias. No actúas bien en virtud del carácter, sino del entorno. Ésta es la intuición básica y pienso que es una intuición correcta“.

Personalmente, no estoy del todo de acuerdo. Sí que es verdad que una persona buena puede que no se implique, que no ayude a una necesitada si le falta tiempo. Pero creo que la persona que es mala o aquella a la que no le importan los demás va a seguir siendo igual, tenga tiempo o no lo tenga. También habría que analizar que cantidad de personas fueron escogidas en el “experimento”, porque es raro que si son muchas todas las que tienen prisa sigan y las que no tienen prisa paren. Ni tanto, ni tan calvo.

Fuente (texto en cursivas): Filosofía Hoy

Sergio Ferrer

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