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Sobre la huelga del 14N

Me parece tan irónico que los primeros que piden libertad de opinión y expresión, que los primeros que dicen luchar por los derechos, que los primeros que piden respeto, sean también los primeros que ni respetan, ni permiten a los demás ejercer su derecho y actuar según sus opiniones y convicciones. Aunque no sé de que me extraño, a estas alturas tendría que tener ya claro de sobra que la gente es hipócrita por naturaleza y que la gente no sabe marcar sus límites aunque se dedique a marcar los de los demás.

Que hay muchas razones para una huelga, sí. Que hace falta un cambio, por supuesto. Que ese cambio se debe conseguir a través de la violencia, la coacción y el destrozo de mobiliario urbano, nunca. Porque entonces nos rebajamos al nivel de aquellos que criticamos por no respetar su país. Si se hace una huelga hay que hacerla en condiciones, una huelga que pare el país, sin servicios mínimos (excepto medicina de urgencia y cosas vitales, por supuesto), hay que conseguir que se oiga nuestra voz. Pero ello no nos otorga el derecho de obligar a los demás a hacer lo que nosotros queramos, aunque creamos que se equivocan y que estamos en lo cierto.

Me parece denigrante, esto no son formas:

Porque no sabemos la situación de cada uno, porque hay que respetar las convicciones de cada uno, no atentar contra ellas, no humillar. Igual que los que van a trabajar respetan a los huelguistas.

Sergio Ferrer

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